Comentario de libros - El origen del tango

 

Por Belgo

Roberto Selles ha tenido la óptima idea y la bien aprovechada oportunidad de reeditar su trabajo, ya indispensable, sobre el origen del tango, que la Academia Porteña del Lunfardo publicó en 1998. Dije entonces en la presentación del pequeño volumen que "Selles repiensa lo ya pensado, vuelve sobre investigaciones que parecían cerradas y nada respeto en él, aparte de su probidad insobornable, tanto como sus dudas". Quería decir con ello que Selles huía la fácil y no siempre resistida tentación de reescribir lugares comunes, y lo que es más grave en pose de maestro ciruela. Me lo imagino a Selles, piqueta en mano, demoliendo afanosamente las construcciones de la rutina y de la improvisación. Su documentación es original; sus razonamientos, lógicos; su estilo claro como su pensamiento y sus conclusiones inteligentes.

Todas estas condiciones estaban presentes ya en la primera edición del libro. Yo solía decir de éste, un poco en broma y otro poco en serio, que Selles no ofrecí
a un trabajo sobre el origen del tango, sino apenas de la música del tango.

Como repito cada vez que cuadra, el tango es una tríada -baile, canto y música- e importa establecer cuando apareció cada uno de esos avatares, si no es que las tres apariciones fueron simultáneas. Aquellos dichos no molestaron a Selles y terminó aceptándolos con su sonrisa que tan bien conjuga su humildad con cierto aire mefistofélico. Y no las pasó por alto, por cuanto en esta nueva aparición se incluyen, junto a un capítulo titulado la letra, otro referido a el baile con corte.

Con ello el volumen se enriquece de modo superlativo, para bene-ficio de los lectores y sobre todo de los estudiosos.