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Por el Académico
de Número, don Marcelo Héctor Oliveri
El tango volvió a la calle Corrientes (aunque
parezca mentira) de la mano de Cacho Castaña
y Nito Artaza. El popular intérprete, nacido
hace 62 años en el barrio de Flores, se
ha consagrado como un taquillero cantor de tangos.
Esto no ocurría desde hace muchos años.
Don Humberto Vicente Castagna se inició
desde muy chico en el mundo de la música.
A los 14 se recibió de profesor de piano
y uno de sus primeros trabajos remunerados consistió
en tocar en una orquesta típica.
La aparición del twist y el rock y la adolescencia
lo llevaron por otros caminos hasta convertirse
en el ídolo de la canción romántica
y bailantera.
"Cuando era más joven tenía
que comer y el tango no estaba pasando por su
mejor momento" dice Cacho, cada vez que se
le pregunta por qué no se dedicó
desde siempre al tango.
Sin embargo su Café la humedad o Qué
tango hay que cantar (junto a Rubén Juárez)
datan de los comienzos de la década del
70. Cuando hablar de tango era hablar sólo
de Piazzolla y recordar con nostalgia a los tangueros
de la línea fundadora.
En los últimos años, a partir de
su trabajo Soy un tango (1995) Cacho se volcó
a full con el tango. Prueba de ello es su exitosa
Garganta con arena que fue grabado hasta por el
propio homenajeado. El tema que le dedicó
en vida al Polaco Goyeneche es uno de los tangos
más grabados y difundidos en los últimos
tiempos.
Otro tanto ocurre con su Tita de Buenos Aires
o la promocionadísima La gata Varela. De
esta manera Cacho Castaña es uno de los
pocos cantautores que se puede dar el lujo de
llenar el teatro Ópera y bancarse una temporada
completa en Mar del Plata poniendo el cartelito
de no hay más localidades.
Su último espectáculo Mi Buenos
Aires querida confirma una vez más que
el cantante bailantero y romántico ha sido
devorado por el tango.
Con respecto a Nito Artaza, el caso es más
sorprendente. Desde hace una década, junto
a su ex-compañero Miguel Ángel Cherutti,
brindaron espectáculos en el que convocaban
a una vedette y trataban de revivir la revista
porteña. Este año, al separarse
de su inseparable amigo, convocó a Juan
Carlos Copes, Raúl Lavié y Valeria
Lynch -entre otros- y presenta Argentina, todo
un show. De esta manera (salvando las distancias
y sin comparar) Nito y sus secuaces brindan tango
en lo que intenta ser una revista como las de
antes.
Creo que tanto Cacho como Nito de una u otra forma
están haciendo que el tango sea descubierto
por cierto sector que quizás nunca vio
a Juan Carlos Copes o a Raúl Lavié.
Siempre decimos que todo suma y a la hora de hacer
un espectá-culo el tango vuelve a ser el
principal protagonista. Para los empresarios como
Artaza el tango es negocio. Pero planteado de
esta manera es muy bueno que el tango, sin que
nos diésemos cuenta, vuelva a la calle
Corrientes silbando bajito.
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